La IU deteriora el bienestar psicológico, afectando directamente a la calidad de vida y a la autoestima de la mujer.
A partir de los resultados obtenidos en el estudio se ha puesto de manifiesto que uno de los objetivos prioritarios para los profesionales de la salud debe ser mejorar la calidad de vida de estas mujeres.
Son necesarias campañas informativas y formativas con el objetivo de conseguir la normalización en el abordaje diario de las pérdidas de orina, tanto desde una vertiente médica como social y, sobre todo, personal con el objetivo de minimizar el impacto que las pérdidas de orina provocan en la vida diaria de la mujer.





