El Estudio Evolution de SEGO-Ausonia, en el que han participado 1.272 mujeres de entre 45 y 74 años, ha puesto de manifiesto que la incontinencia urinaria afecta al 28,7% de las mujeres entre 45 y 74 años. El estudio muestra que la prevalencia aumenta con la edad. No obstante, la prevalencia de IU entre las mujeres más jóvenes, aquellas con edades comprendidas entre 45 y 49 años, es bastante elevada comparándola con la prevalencia de IU en el resto de grupos de edad:
Es necesario resaltar que el 81,1% de las mujeres con incontinencia urinaria, incluyendo tanto las que ya han preguntado alguna vez sobre sus pérdidas a un profesional de la salud como las que no lo han hecho nunca, no tiene intención de hacerlo en los próximos 12 meses.
La incontinencia urinaria deteriora el bienestar psicológico, afecta directamente a la calidad de vida y a la autoestima de la mujer. No obstante, la detección de la IU en la consulta médica no parece una práctica habitual, el profesional no pregunta pero tampoco lo hace la mujer. El 60,0% de las mujeres con pérdidas de orina no ha sido preguntada explícitamente por ningún profesional de la salud sobre si ha experimentado en alguna ocasión pérdidas de orina. Y el 68,2% de las mujeres con pérdidas de orina no han preguntado sobre sus pérdidas a ningún profesional de la salud.
Muchos trastornos y molestias que acompañan a la incontinencia urinaria son curables o paliables. Sin embargo, el 81,6% de las mujeres con pérdidas de orina no utilizan ningún tratamiento o medida de control para paliar los efectos de la incontinencia urinaria. A pesar de que una de las mayores preocupaciones de la mujer con pérdidas de orina es el olor, sólo un 7,9% de mujeres utilizan compresas específicas para controlarlo.
El 82,0% de las mujeres con pérdidas de orina opinan que debería hablarse de las pérdidas de orina de una forma más abierta y natural. No obstante, a la mujer con pérdidas de orina le preocupa la opinión que puedan tener los demás de ella.
El objetivo prioritario debe ser mejorar la calidad de vida de estas mujeres. Para ello es imprescindible detectar a tiempo la incontinencia urinaria para evitar que se convierta en un problema de mayor consideración.
Desde el Plan Evolution, un plan de educación en pequeñas pérdidas de orina destinado a la mujer y al profesional, serán desarrolladas campañas informativas y formativas a estos colectivos con el objetivo de conseguir la normalización en el abordaje diario de las pérdidas de orina tanto desde una vertiente médica, social y, sobre todo, personal con el objetivo de reducir el impacto que las pérdidas de orina provocan en la vida de la mujer.
La incontinencia urinaria afecta a un alto número de mujeres y puede afectar a mujeres de cualquier edad. A pesar de no estar necesariamente asociada a la edad, cabe destacar que el 24,1% de las mujeres entre 45 y 49 años paceden IU.
La IU puede darse en distintos grados de severidad, aumentando su gravedad con la edad. El 47,4% de las mujeres sufren pérdidas de orina leves, aunque se ha visto que el 11,2% de las mujeres de entre 60-74 años padecen IU grave o muy grave frente al 3,0% de las mujeres con edad entre 45-49 años. En la mayoría de los casos, 79,2%, son pérdidas de orina por esfuerzo y en el 30,1% son de urgencia.
El grado de afectación de la incontinencia urinaria en la vida diaria de la mujer también se incrementa con la edad. Se ha detectado que el 34,0% de las mujeres con pérdidas de orina han referido una afectación en la vida diaria por la IU de ≥4 (ICIQ-IU-SF,10: máxima afectación). Sin embargo, entre las mujeres con edades comprendidas entre 50-59 años y 60-74 años este porcentaje asciende hasta el 37,9% y el 38,2%, respectivamente.
La frecuencia con la que sufren las pérdidas de orina y la cantidad de orina que se escapa en cada ocasión afecta la vida diaria de la mujer con pérdidas de orina, incrementándose con la edad:
Cada tipo de IU puede asociarse a diferentes causas o factores desencadenantes. Entre los factores que pueden causar incontinencia urinaria se encuentran los factores no modificables, como la edad, la menopausia o el embarazo, parto o postarto; y los modificables, como la obesidad, el tabaquismo o el consumo de ciertos fármacos (diuréticos, laxantes,...).
Según el Estudio Evolution de SEGO-Ausonia el 48,2% de las mujeres con pérdidas de orina señalan, en base a su opinión, la edad como principal factor desencadenante. El siguiente factor más citado ha sido la menopausia en un 22,2% de los casos. Otros factores mencionados han sido el número de partos y las operaciones ginecológicas. No obstante, estos factores son menos conocidos por las mujeres encuestadas, ya que sólo han sido citados por un el 9,6% y 6,0% de las mujeres, respectivamente.
Para poder minimizar el impacto de la incontinencia urinaria en la vida de la mujer es importante conocer cómo prevenir y/o reducir los efectos y molestias que cada uno de los factores desencadenantes puede provocar.
Las pérdidas de orina afectan a la calidad de vida de la mujer reduciendo su autonomía, mermando su descanso y afectando a sus sentimientos hacia sí misma.
Las actividades diarias más afectadas por las pérdidas de orina son las actividades físicas (32,6%), las actividades laborales o diarias habituales fuera de casa (18,1%) y la capacidad para desplazarse en transporte público (17,6%). Al 26,6% de las mujeres con pérdidas de orina les afectan durante el sueño y el 15,9% manifiestan sentirse cansadas o agotadas. Asimismo, las emociones también se ven afectadas, de forma que al 21,1% de las mujeres les hace sentirse preocupadas o nerviosas y al 18,0% les hace sentirse mal consigo mismas. Además, las pérdidas de orina pueden afectar la vida sexual de las mujeres con pérdidas de orina. De hecho, el 4,9% de estas mujeres ha afirmado que su vida sexual se ha visto afectada por dichas pérdidas.
El 55,5% de las mujeres que han sido encuestadas tienen una autoestima elevada, el 32,8% tienen una autoestima media y el 11,7% una autoestima baja. Sin embargo, en el grupo de mujeres con pérdidas de orina el porcentaje de mujeres con autoestima elevada se reduce. En el grupo de mujeres con una autoestima baja y con pérdidas de orina, el 62,2% padecen pérdidas de orina de severidad moderada/grave.












